EVANGELIOS APÓCRIFOS DEL CAPITALISMO: EL HOLOCAUSTO JUDÍO

Abra Google y escriba “Money is all that matters” (“El dinero es lo único que importa”).

Tendrá aproximadamente 109.000.000 (ciento nueve millones) de resultados.

Desde que el ser humano se convirtió en “Homo Aureus” (permítanme la licencia científica) el dinero en cualquiera de sus formas, desde la metálica a la simbólica (papel moneda), es el Dios que rige las vidas humanas, hace y deshace imperios, y determina quien vivirá o quien morirá.

Desde hace unos 300 años, vivimos en la era del sistema más increíblemente productivo que ha visto la faz de la tierra (a la cual ha cambiado para siempre): El Capitalismo.

Este, está llevando a la humanidad a un sitio muy difícil de predecir, porque nunca se vio nada igual.

Esta locura colectiva por las ganancias, y a no detenerse jamás frente a sentimentalismos tales como pensar si está bien o mal lo que hacemos, porque “estamos ganando”, está dirigida hacia la eficiencia, para poder producir y producir y producir, con la vista puesta en vender lo que tan eficientemente produjimos.

Como los dilemas morales se diluyen frente al dinero, y la eficiencia se convierte en una especie de acto de fe, tarde o temprano ocurren cosas horribles en el mundo, y algunas de ellas se convierten en emblemáticas de un tipo de esquizofrenia colectiva.

Todos sabemos muy bien qué fue el Holocausto Judío perpetrado por la Alemania Nazi. Aunque haya gente muy enferma que niega su existencia, la mayoría de los seres racionales no dudamos que eso sucedió, y que millones de personas, en su gran mayoría de origen judeo-europeo, fueron masacradas en la forma más espantosa por una ideología malsana.

Ahora, la causa razonable de por qué esto sucedió, es más bien esquiva.

Si usted busca por ejemplo en Wikipedia, eluden una explicación directa, de una forma bastante sospechosa.

Los films que vemos, se concentran en contarnos el lado humano, la atrocidad y el miedo que se vivía en esa sociedad militarizada, pero salvo honrosas excepciones, como por ejemplo “La caída de los dioses” de L. Visconti, apenas se analiza un hecho que cuando se observa con atención, resulta evidente.

Alemania termina de unificarse a fines de 1880, y se perfila como potencia industrial a gran escala. Tiene una alta burguesía sumamente arrogante y agresiva (recién llegada al mundo del gran dinero que se estaba forjando), que ha apostado todo al desarrollo de la industria alemana, con una floreciente comunidad científica e intelectual. Están listos para conquistar el mundo (y hacerse muy, muy ricos).

Pero para ese momento, Inglaterra ya estaba afianzada desde hacía 100 años como patrón indiscutible del mundo, dominando los territorios productores de materias primas y los mercados. Francia y EEUU venían en segunda fila, con diferentes suertes. Ya no cabía otra potencia mundial a gran escala.

Alemania no tiene más remedio que hacer la guerra a Inglaterra, o conformarse con la migajas del colonialismo europeo: África. Allí hay materias primas, pero no mercados, y lo que la industria alemana necesita son personas que compren un automóvil, no que anden en taparrabos.

Así que esa belicosa burguesía alemana empieza una política de intimidación a los ingleses, a través de una descabellada campaña de patriotismo que culmina muy mal, con la derrota en la I Guerra Mundial, y tras el Tratado de Versalles, con la carga de pagar todos los gastos de la guerra.

Alemania queda con su capacidad productiva intacta, pero arruinada y sin mercados.

En medio de la hiperinflación (un dólar que valía 36 marcos, salta a 150 millones de marcos en un año) y el caos económico, se empiezan a hacer populares las creencias en los mitos germánicos de un grupo de individuos, que tras meter esas leyendas en una licuadora con el cristianismo, mitos persas e hindúes y un par de óperas de Wagner, se convierten en una ideología pangermana.

Esa gente, cree también que la culpa de todo la tienen los judíos, cosa no muy casual.

Los judíos tenían en Europa una tradición de ser perseguidos, aparentemente por absurdas causas religiosas o ignorancia lisa y llana de sus costumbres, pero en realidad porque se dedicaban al comercio y eran bastante prósperos (merecidamente, porque eran trabajadores, inteligentes y solidarios entre ellos). La vieja codicia y envidia llevó a muchos cristianos a unirse a Pogroms, saqueos, y cosas ciertamente horribles como la hoguera o la conversión forzada.

En Alemania, sin embargo, estaban bastante integrados a la sociedad, y sin duda eran los más prósperos de los judíos europeos.

Pues bien, Alemania está arruinada, la capacidad de producir sigue allí, millones de desempleados sin trabajo, los industriales sin mercados… era muy grande la tentación.

Esta frase empieza a explicar lo que sucedió: “Nosotros necesitábamos ser dirigidos por una mano fuerte y dura. Esta era la mano de Hitler. Nos sentíamos satisfechos de los resultados que obtuvimos bajo su caudillaje, y lo apoyábamos desde el principio. Pasase lo que pasase. Y pasó”.

(Esto lo dijo el industrial Alfred Krupp en el proceso de Nuremberg, acusado de crímenes contra la humanidad. La enorme fortuna que cosechó desde la llegada de Hitler fue confiscada, hasta fines de los ’50, en que el primer ministro alemán Konrad Adenauer le devolvió los bienes…).

Y no fue el único Gran Burgués que estaba “hasta las manos”. Krupp era el símbolo de la complicidad entre el gran capital y el fascismo alemán, pero hubo otros: IG-Farben, Flick, Thyssen, AEG, Siemens, Haniel, Banco Alemán, Banco de Dresde, Banco de Comercio… entre los más notorios.

¿Es lógico suponer que estos grandes industriales creían en las ideas (muy misceláneas; hasta de arte moderno opinaba) que propalaba Hitler en “Mein Kampf”?

Es cierto que el anticomunismo era en parte útil, pero a cualquiera que le interese la historia puede ver que tras la sangrienta represión de la revuelta espartaquista a fines de la I Guerra Mundial, la revolución socialista no representaba un peligro en Alemania.

Pregunta: ¿cómo se pudo llevar adelante “el milagro” económico de la Alemania nazi, con la tesorería exhausta, la industria paralizada, la población sin poder de compra, con los mercados del mundo entero totalmente deprimidos?

Respuesta: saqueando a la próspera clase burguesa judía.

Y lo hicieron con la típica eficiencia germana, que tanto admiran los ejecutivos.

El Holocausto, al fin de cuentas, fue un acto de piratería salvaje, un pillaje sin cuartel, que se utilizó como base para levantar la industria civil y militar de Alemania, y que la historia occidental moderna ha hecho pasar como “odio racial”.

Lo tratan de disimular, porque la lección histórica que se desprende es que nadie está a salvo de las ruedas del capitalismo salvaje, cuando se ponen en movimiento. Fueron capaces de exterminar a 6 millones de judíos, los cuales se sabe que tenían influencias y dinero, si bien no debían ser tan poderosos como cree la leyenda negra que se les atribuye: de otro modo no hubiesen perecido muertos de hambre y exterminados como una plaga.

En Occidente, se vio al principio con ojos benevolentes el ascenso de Adolf y sus compinches. Era un poco “excéntrico”, pero las clases altas de Inglaterra lo admiraban por su firme posición ante el comunismo.

Lo que no querían ver, era que en realidad lo que buscaba la Alta Burguesía alemana (aliada al siempre vivo militarismo feudal prusiano), era la revancha de la guerra que habían perdido en 1918. Por eso, cuando las fuerzas armadas alemanas atacan, primero lo hacen al objetivo principal: Europa occidental. Lo que necesita su país, son mercados. Liquidar la primacía de Inglaterra en el mundo.

Si el enemigo era el Comunismo, ¿porqué pactaron con Stalin? ¿Porqué no atacaron primero la URSS, en dónde su destino manifiesto (“Lebensraum”) les iba a dar todo el espacio territorial y las masas esclavas que proclamaban necesitar?

Toda esa cháchara de ideología, razas superiores, etc, no era más que una máscara para ocultar la realidad más prosaica: iban detrás del Gran Dinero, el Mundo como mercado total. La burguesía alemana se jugó el todo por el todo, porque sabían que no iba a haber una tercera oportunidad, y estaban dispuestos a quebrar todas las reglas humanas con tal de tener enormes ganancias.

Visto el bestialismo del que era capaz esa clase de Capitalistas, uno no tiene más que agradecer que hayan sido derrotados.

Aunque ahora sufrimos una clase de dominio social que espanta, un Capitalismo Hipócrita. Se hacen los buenos, pero su verdadera cara, es la de Hitler. Y el sistema al que nos quieren llevar a vivir, es fascista.

Y lo voy a demostrar, si me lo permiten.

Gracias, y hasta la próxima.

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24 comentarios to “EVANGELIOS APÓCRIFOS DEL CAPITALISMO: EL HOLOCAUSTO JUDÍO”

  1. Numan Says:

    Muy bueno,Chazz.No te olvides de remarcar que muchos judíos colaboraron directamente con los nazis en las sombras,lo que reafirma toda esa chorrada del racismo y la raza aria como mera fachada para la “gilada”.El rédito, además, que actualmente el sionismo le saca a sus 6 millones de víctimas, es incalculable.Pero creo que estaba mucho mas calculado de lo que se nos dice.Salud!

    • chazzita Says:

      Numan, el Capitalismo es ecuánime: no perdona a nadie si la ganancia es buena.
      En cuanto a “colaboracionismo”, la Standard Oil (Esso/Exxon) vendía tanto a los Aliados como al Eje.
      Mr. Rockefeller no es racista, ni tiene ideología o religión aparte de San $…

    • Peláu Says:

      Chazz:
      Me gustó mucho tanto la redacción como la investigación y la sinceridad e intento de objetividad al tratar el tema, y sobre todo la claridad para dar a entender cuál es el meollo de todo el asunto.

      Numan:
      Fijate cuántas lineas usaste para elogiar y criticar el artículo de Chazz, y cuántas usaste para hablar sobre cosas que “crees” saber sobre los judíos que presuntamente actuaron “en las sombras”; mucha teoría, poca claridad.

      Buenísimo el artículo. Seguí escribiendo cosas como estas.
      Saludos

      • chazzita Says:

        Muchas gracias, Peláu.

        Intento demostrar que todo lo importante que pasa en el mundo, tiene que ver con la economía, y como la economía esta actualmente regida por el Capitalismo, todo tiene que ver con él.
        Lo poco bueno, y lo mucho malo.

        Creo también que se habla muy poco sobre este sistema, se lo está aceptando como algo “natural”, cuando en realidad no tiene nada que ver con la naturaleza humana que aspiramos reine en este planeta.

        Si el egoísmo y las ganancias son El Rey, queda muy poco espacio para lo que nos hace realmente felices.Un lavarropas nuevo no te puede abrazar por la noche y decirte que te quiere.
        Tus hijos sí, y los vemos cada vez menos porque hay que trabajar como perros para alimentar a Moloch, que es nada más y nada menos que el dios que se los devora.

        En fin, agradezco tu presencia y vuelve cuando tengas tiempo.

  2. Sertaba Says:

    Muy bien CHAZZ,la verdad que siii ,que sufrimos un CApitalismo Hipócritay que su verdadera cara es la de Hittler!!!!
    el tema es ….que vamos a hacer nosotros, los hombres y mujeres de este planeta??? me parece que estamos muy quietos y……muchos siguen las relgas del juego!!!! que Triste!! sigo con la frase de Mafalda!!! nunca puedo haberlo dicho mejor!!!!
    Paren el mundo…… me quiero bajar!!!
    agrego ,quieren que todos nos bajemos, quizás… ahí nos podemos juntar a pensar,razonar ,charlar ,intercambiar……!!!! no estaría mál….

  3. Guanabara Says:

    Hola, muy interesante, sólo acotaría que muchos hechos de esa historia pueden haber dependido de la falibilidad humana. Pocos habrán tenido la capacidad de ver el final de la película. Muchos hasta habrán intentado no enterarse de lo que estaba ocurriendo. Muchas causas convergieron hacia lo que ocurrió. Seré optimista demás, pero no pienso en el capitalismo, el comunismo, o cualquier otro sistema como una máquina implacable que nos lleve al colapso u otro fin ineludible. Pienso que todo depende en gran medida del ingenio, flexibilidad, y humanidad de los pueblos y sus gobernantes. Alemania no era el único país capitalista.

    Numan, no hay fachada para la gilada, o yo soy de la gilada. Aquí solo importa dos cuestiones:
    1) El concepto de “enemigo”, lo cargamos en los genes (literalmente), Somos seres sociales con la capacidad de inducir comportamientos grupales ante la presencia de un “enemigo” que puede ser real o inventado. Debe haber servido durante milenios como medio de defensa, pero también puede ser utilizado para desatar la bestia (literalmente, ya que si lo cargamos en los genes es de naturaleza irracional).
    2) Ante el sometimiento del enemigo nuestra respuesta natural no creo que sea la aniquilación de las personas. Ni siquiera el sentimiento de venganza es insaciable, tarde o temprano cede. La bestia interna, no es tan bestia. Pero de la misma forma que se puede fastidiar un perro hasta provocarle la respuesta antinatural de matar a otro que se rinde, se puede confundir también al ser humano. Para este punto se requieren 2 cosas:
    a) Confundir a través del miedo: ese enemigo es peligroso y puede acabar contigo y tu familia.
    b) Deshumanizar al contrario: no tiene alma, no tiene sentimientos, no sufre sino que trata de confundirte y luego no sentirá compasión por tí, NO ES IGUAL A TÍ. Pues, el racismo tuvo lugar aquí. Y además, ¿qué entonces habría motivado la “solución final”?

    Me parece sumamente irracional, racista, antisemita o como quieras llamarle la sugerencia de que los judíos habrían planificado el holocausto o estuvieron de acuerdo para ahora beneficiarse de las víctimas. Ni siquiera sería capaz de acusar de eso al pueblo alemán no judío en su conjunto. Los imbéciles existen, y hay judíos, árabes, franceses, paraguayos y alemanes. Al menos deberías tener la delicadeza de aclarar que sólo un grupo reducido de judíos imbéciles pudo haber colaborado con los nazis, y no una frase que parece meter a todos los judíos en la misma bolsa. Seguro no meterías a todos los alemanes en la misma bolsa que metes a Hitler o a todos los rusos en la bolsa que va Stalin. Disculpa el reproche, creo que es sumamente saludable expresarse claramente y sin lugar a ambigüedades en cuestiones tan delicadas.

    Soy yo Guanabara, el que siempre peleo, también hago el esfuerzo por civilizarme, y como no puedo con mi condición de optimista perdido aquí estoy de vuelta.

    Saludos

    • chazzita Says:

      Gracias por tu aporte, Guanabara.

      No digo que el capitalismo sea un amáquina implacable de destrucción, sino que NO LE IMPORTA LA DESTRUCCIÓN, mientras tenga ganancias.

      Saludos y gracias!

      • Guanabara Says:

        En parte estoy de acuerdo contigo. Vemos destrucción, vemos situaciones de penuria, que no se corrigen como debiera ocurrir. Entiendo lo que dices y en parte es similar a algo que leí en un libro de Francis Wheen, el capitalismo en especial es un sistema que mantiene a las personas, principalmente aquellas de clases medias trabajadoras, creyendo que lo que hacen, si bien a veces reprochable, es lo que todo el mundo hace dentro de las posibilidades que el sistema les brinda. Incluso a veces creyendo permanentemente en la promesa de buenas sumas de dinero y anestesiados ante las dificultades y penurias propias e indiferentes ante las ajenas.

        Aún así, atribuir al capitalismo características negativas del tipo de “no le importa la destrucción” no sería del todo correcto. Sería como pensar que las piscinas ahogan a las personas. el capitalismo es una herramienta. Solamente eso. Y además tiene sus defectos. Pero somos las personas las que “pecamos”, por decirlo de alguna manera. Otro sistema puede tal ves no tener la desventaja de tentarnos con sumas de dinero y hacernos más egoístas de lo que ya somos. Pero no podrá cambiar nuestra esencia. Independientemente del sistema, en todo momento podrán imponerse nuestros egoísmos, nuestras paranoias contra los extranjeros, contra los ricos, contra los pobres, contra los enemigos inventados. Y también tendremos siempre la posibilidad de sacar de nosotros lo que de mejor llevamos dentro.
        Saludos

      • chazzita Says:

        El Capitalismo es algo más que una mera herramienta, es un sistema económico, que rige las vidas de las personas, de los animales y hasta los vegetales.
        Hay centenares de especies que por no ser “productivas”, están siendo literalmente barridas en beneficio de unas pocas que son rentables (se extinguen por día a razón de 30).

        Hay una frase muy interesante en el manifiesto comunista (creo que es de Engels), que dice: “El Capitalismo encarna una revolución constante en la producción, una incesante conmoción de todas las condiciones sociales, un movimiento y una inseguridad constante… Todas las relaciones sociales admitidas y veneradas durante siglos, quedan rotas, y las nuevas envejecen y son decartadas sin haber podido osificarse. Todo lo estamental se esfuma, todo lo sagrado es profanado, y empiezan los hombres a considerar seriamente sobre la viabilidad de su existencia”.

        La cosa radica en que este sistema de vida, ya ha superado ampliamente las posibilidades de actuar por nuestra propia conciencia. Si trabajas en una empresa, no puedes hacer lo que sepas que está bien, sino lo que a la empresa le conviene, por más absurdo o irracional que sea. Si entras en la política democrática burguesa, no puedes hacer lo que te parezca mejor para la gente, sino lo que la clase que domina considera que está bien, por más absurdo o irracional que sea. Mandas a tus hijos a aprender, pero no puedes más que mirar impotente cómo los deforma la enseñanza standard que ofrece la sociedad capitalista, repleta de prejuicios, verdades a medias y mentiras.

        Es decir, que ya no es posible elegir entre ser mala persona y buena persona y seguir en la carrera de ratas del sistema.

        Si te tomas la molestia de leer la entrada anterior (https://chazzweb.wordpress.com/2010/06/08/a-seguro-lo-llevaron-preso) verás que hoy en día la gente no tiene ni siquiera tiempo para estar con sus propios hijos, casi ni los ve, se los crían otras personas (en el mejor de los casos están 5 o 6 horas con los abuelos) como la simpática Sra. de la guardería “Lo de Beatriz”

        Hace un par de meses, me tomé un taxi y el tachero me dice… no; eso lo dejo para la próxima nota.

        Saludos y gracias por hacerme pensar.

      • Guanabara Says:

        Uuuuu, tienes razón. Supongo me dejé llevar por mis deseos… Igual pienso que la admiración que Marx y Engels tenían por el capitalismo eran excesivas. Por un tiempo la discusión capitalismo, comunismo, socialismo, fascismo y todos los ismos copó la atención de los intelectuales. Tal vez perdimos el tiempo. Obtuvimos las guerras mundiales la guerra fría, dictaduras surtidas, la paranoia nuclear, diversos desastres ambientales (esto para pensar: más desastres y mucho más graves en la URSS, chernobil, mar aral, que en los países capitalistas). No resolvimos el problema en la teoría y cuando parecía que los hechos conducían al capitalismo (Fukuyama) la cruda realidad apareció detrás de la burbuja. Hasta hubo alguien quien dijera (no recuerdo esta referencia) “Entre un capitalismo podrido, y un socialismo podrido, con qué nos quedamos?”. Pues nada, no existe la receta del jugo de gumibayas. Otra crisis más del sistema financiero y parece que estamos más cerca de descubrir que la teoría no valida los absurdos. Que confiar al pie de la letra en lo que dice una teoría nunca verificada puede llevar al desastre económico, social, ambiental y todo esto a las tensiones sociales, de clase, étnicas (viejos demonios), y a la guerra y el terrorismo. Qué hacer para continuar optimistas? Pues, no todo está perdido, degrademos el rango de nuestras ideologías, no las consideremos nuestras salvadoras, que no guíen las relaciones humanas, ni las de clase ni las internacionales, que no determinen nuestras relaciones con el medio ambiente. Pero tampoco las demonicemos, que sean sólo herramientas. Ya quisimos guiarnos por la religión, ya quisimos guiarnos por teorías muy bien craneadas pero científicamente inverificadas. Guiémonos por nuestro juicio, guiémonos por el conocimiento científico y por la gran experiencia acumulada de aciertos y fracasos. Es lo que pienso que nos permitirá continuar optimistas.
        Saludos

      • chazzita Says:

        Marx y Engels estaban fascinados por el capitalismo, es cierto.
        Lo que pasa es que (en mi opinión, no?), quedó demostrado que el si bien el análisis que hicieron del capitalismo era correcto, la solución que ofrecían no puede funcionar. La dictadura del proletariado es un asunto turbio, porque cuando el proletariado manda y oprime las ideas ajenas, como una elíte ampliada, comienza un proceso de pudrición social.

        Se me ocurre que es necesaria una ideología, en el sentido que necesitamos saber hacia dónde vamos.

        También pienso que el socialismo es la mejor de las ideas, pero solamente puede funcionar convenciendo a las personas. Como dice Bukowski, los hombres se salvan uno por uno, no hay una magia que resuelva de un plumazo las diferencias mentales que tenemos…

        No?

        (Verdad que los partidos del mundial son un bodrio?)

  4. Guanabara Says:

    Vi hace unos días la película Die Welle, muy interesante, y lo curioso es que resulta absolutamente creíble, sin la necesidad de introducir el factor “dinero”. Ví también la película de Michael Moore sobre la crisis hipotecaria. Respeto mucho a Moore, siempre hace un buen material libre de teorías conspiranoicas. A mi gusto retrata muy correctamente la realidad. En esta película, el factor dinero adquiere un papel protagónico. Sólo agregaría que el personaje paradigmático, Franklin Roosevelt, al que se propone como contracara de los líderes actuales, no era precisamente un tipo pobre. El dinero tienta, pero no condiciona. Además me gusta mucho el hecho que Moore siempre termina con un mensaje optimista, del estilo “esto es lo que está pasando, pero no tiene que ser así, no lo fue así en el pasado ni tendrá que ser así en el futuro”, sugiere que basta comprender los hechos, y darlos a conocer, que el sistema democrático se encargará de poner las cosas en su sitio. A mí me encanta todo eso.
    Saludos

  5. Mauricio Says:

    Lo que hizo alemania con las poblaciones judías, aunque no solo los judíos fueron masacrados (gitanos, homosexuales, etc.), es lo que hace Estados Unidos cada vez que invade un país. Capaz que si ponés en la balanza las muertes con las que carga la Alemania de la Segunda Guerra Mundial, y las que tiene a cuestas Estados Unidos de cada invasión que realizó desde el inicio de la Guerra Fría hasta hoy, pesa más la segunda (a mi entender).

    El ejemplo de la URSS habla por si solo. Stalin solo se preocupaba por él. Se cagaba en el régimen, sea cual sea este, ya que lo único que buscó toda su vida fue poder.

    Me gustó el análisis, aunque creo que se puede pulir un poco para que quede aún más claro (no en conceptos, sino en cuanto a la redacción). Ah, y en los ejemplos de formas de dinero que ponés al principio te faltó el dinero virtual, que hoy reina en el mundo.

    Saludos varios!

  6. EL RANA Says:

    Te olvidaste de Volkswagen, Daimler, Bayer y Deutsche Bank, Mercedes Benz, BMW, Volkswagen, Kirdorf, Tengelmann, Lufthansa, Heinkel, Messerschmitt, Krueger, Telefunken…

    Esa bandera con el $ en lugar de la esvástica me encantó.

    Hail!

  7. Peláu Says:

    Es triste ver la degradación que produce vivir por la frialdad matemática del capitalismo.
    Cómo los números llegan a ser más importantes y determinantes que lo trascendente, lo interno.

    Aquí va una publicación de E.F. Huidobro, que si bien ni como opinólogo ni como político es de mi predilección, tuvo un gran atino en esta nota, y además trata sobre el mismo tema que planteas vos acá.

    La comparto:
    http://www.montevideo.com.uy/notestaboca_nhuidobro_111694_1.html

    Saludos

  8. Bruno Says:

    No estoy de acuerdo con la tesis principal de este post. El Holocausto judío (no olvido a los gitanos, rusos, etc.) y el armenio fueron hechos excepcionales en la historia del hombre y la verdad es que el capitalismo, en este sentido, juega un papel importante pero secundario. Los hombres siempre nos matamos los unos a los otros. Claro que mataron y esclavizaron a millones de africanos y ahí sí es mucho más natural asociar esa vergüenza a la expansión productiva del capitalismo. Se necesitaba mano de obra para el crecimiento económico europeo y americano. Sin embargo, no hubo en los casos de los genocidios judío y armenio ningún tipo de lógica expansiva, colonial o económica. A los judíos y a los armenios se los asesinó por su mera condición de pertencer a una etnia y una cultura. Hmmmm, no. Definitivamente no estoy de acuerdo con esto. Y el que dice Mauricio respecto a que Estados Unidos tiene más muertes que Alemania es medio descabellado. Entrar en ese tipo de razonamientos -quién mató más- es inconducente y no ayuda a medir la “especifidad” de estos hechos, que son muy complejos y merecen un análisis más sosegado. Sin duda ya hubo gente mucho más capaz que yo que lo hizo. Conviene detenerse en ellos. Recomiendo, entre otros libros, El Crimen Occidental. Búsquenlo. Tiene apenas 150 páginas pero es de una lucidez, erudición y un humanismo admirable. E implacable.

    • chazzita Says:

      Bueno, su opinión es interesante. Pero fíjese que no estoy “eludiendo” el asunto de otros genocidios, sino que me limito a analizar este en particular, porque está plagado de circunstancias que dan para llegar a esta conclusión, que modestamente no creo sea descabellada.

      Los judíos alemanes estaban integrados muy bien a la sociedad alemana; muchos de ellos habían peleado en el ejército alemán en la guerra de 1914-1918. Incluso fueron oficiales hasta que en 1940 (ya en plena guerra), una orden secreta de Hitler los excluye de la Wehrmacht. Recién en 1943 se excluye a los “mestizos” (hasta el 50% de sangre judía) del servicio activo, y se los envía a la reserva pasiva. En Polonia y la Rusia zarista estaban excluídos del servicio militar, y ni siquiera voluntariamente se les admitía. Pero bueno, “son detalles”, podrá decir.

      En definitiva lo que afirmo es que la ideología racista “justificó” algo que tenía una raíz económica, y si bien comunistas, gitanos y enfermos mentales también se les debe considerar víctimas de la barbarie nazi, no fueron objeto de un pillaje y exterminio tan metódico, ya que eran esencialmente pobres.

      El Capitalismo occidental es prolífico en exterminios, porque básicamente encuentra obstáculos en su desarrollo, y directa o indirectamente es responsable. Sin ir más lejos, la historia de nuestro país (Uruguay) está manchada por el exterminio de la población masculina de Paraguay, cuyo principal instigador fue el amo y señor del capitalismo del S XIX: Inglaterra.

      Después la seguimos?

      Saludos y gracias por venir, Bruno.

  9. Bruno Says:

    Chazz, de acuerdo en todo menos en lo que escribís en el tercer párrafo. No es que me parezca descabellado lo que planteás. Sí digo que tanto el holocausto judío como el armenio escapan a la lógica económica y expansiva del capitalismo. O tienen un componente adicional que los convierte en hechos excepcionales. No me parece traído de los pelos señalar que hubo una complicidad vergonzosa por parte de muchas empresas europeas, no sólo alemanas, en el desarrollo de esta tragedia. Sí la hubo. También creo que está bien documentado que Alemania -al llegar tarde a la repartija colonial- buscó aumentar su influencia en el ámbito global sometiendo a países y pueblos europeos. Pero para eso no era en absoluto imprescindible matar a seis millones de judíos. La matanza corrió por otros carriles y aunque muchos empresarios -y polìticos- hicieron la vista gorda, buena parte de ese horror estuvo sustentado en razones ideológicas y culturales más que en los cálculos de negocios. Eso es lo que digo.

  10. Peláu Says:

    Yo creo que es una conjunción de cosas.
    Ambas cosas se dan, lo ideológico y lo material.
    Porque cuando lo ideológico ya no les valía de nada, lo único que verdaderamente estaba allí eran las ganancias monetarias obtenidas.

  11. licuadoras industriales, maquinaria para alimentos, peladores de papa, procesadores Says:

    Buen articulo.

  12. Los números de 2010 « querida chazz Says:

    […] EVANGELIOS APÓCRIFOS DEL CAPITALISMO: EL HOLOCAUSTO JUDÍO junio, 2010 22 comentários 5 […]

  13. JARITOS Says:

    Estimados: les recomiendo leer “Nadie vió Matrix” un libro escrito por un economista argentino de apellido Graziano (el mismo que escribió “Hitler ganó la guerra”). Si bien no creo que sea la verdad revelada, cita muchas fuentes que explican en parte el tema del nazismo y su relación con los capitales. Creo que es la punta para empezar a informarse por otras fuentes.

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