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SPACE INVADERS

13 diciembre 2010

“Último Momento : Wikileaks difundirá documentos con referencia a Ovnis”

http://www.elpais.com.uy/101203/ultmo-532914/ultimomomento/wikileaks-difundira-documentos-con-referencia-a-ovnis/

Hace un tiempo, un amigo, que es amigo de un amigo de otro amigo, me contó una historia rara.

Bueno, él es un tipo raro.

Trabajó en “un servicio”, y se fue de licencia permanente por problemas mentales, hace unos cuantos años.

Pero siguió escribiéndose con los más weirdos de sus “contactos” de trabajo.

Bueno, según él, se viene preparando a la gente (desde Doña Tota de Montevideo al Gerente general de Bank of América en New York), para un seguro contacto extraterrestre.

Y que todo esto es un plan posiblemente llamado “HOTSTOPPER”.

Yo le cuento. Usted verá.

Mi amigo tiene sus rarezas, y si le digo que me ha predicho la caída de las Torres Gemelas, le mentiría. Simplemente me consta que es verdad que trabajó en “seguridad” y que está muy familiarizado con la manera en que “se mueven” las cosas por debajo de la mesa. Así que lea y espere. Si le sirve de algo estar preparado, bueno, mejor. Si es un bolazo, ríase y a otra cosa.

Ok.

Afirma que hay una enorme movida en las alturas estratosféricas del poder, y que hay unanimidad entre la gente verdaderamente “VIP”, de que algo hay que hacer con este mundo, porque en breve seremos más de 10.000 millones de personas y controlarlas y darles de comer y darles educación, trabajo, salud y todo lo demás, será muy difícil.

Así que se prepara a la gente para un nuevo orden de las cosas, una nueva forma de vida, que incluye la probable desaparición masiva y forzada de millones y millones y millones.

Esta persona, continúa diciendo que la cultura mainstream u oficial (el cine, la literatura, la música, etc, de los EEUU), va “preparando” a la gente, para que pueda digerir mejor los sucesos (“mejor” en el sentido de conveniencia para el sistema).

Bueno, vimos como las Torres Gemelas se cayeron como 20 veces en el cine de los ‘90, antes que se cayeran de verdad.

Ahora están de moda “los zombies” y los “extraterrestres”.

Para él, es singular que desde los canales más estrechamente ligados al poder (FOX, el cine de Hollywood), se esté bombardeando a la gente con esas ficciones, desde series, films “serios” (valga la cacofonía), y hasta films infantiles.

“Planet 51” por ejemplo la vio mi sobrino ayer. Se trata de un astronauta terrestre que llega a un planeta alienígena igualito a nuestro mundo (capitalista) y la reacción de los invadidos y final feliz o mas o menos.

Para poner un ejemplo. Pero desde algunas muy buenas (“Cloverfield”), hasta las payasescas (“Día de la independencia”, “Invasión V”), todas nos plantean un violento contacto entre las culturas terrestre y la alienígena.

Bueno, continúa diciendo que hace muy poco, este año, el científico Stephen Hawking dijo a través de la cajita parlante (que suena igual a las de los “AutoMac.” y a través de la cual podría estar hablando, no sé, un nieto de George Bush Jr.), que estaba casi seguro que habría en algún momento no muy lejano un contacto con civilizaciones aliñes, y que por la seguridad humana las personas deberían evitar cualquier tipo de contacto.

(Verificado: “Si nos visitaran, los resultados serían como cuando Colón llegó a América, algo que no salió bien para los nativos americanos”

(http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Hawking/afirma/extraterrestres/pueden/ser/hostiles/elpepisoc/20100427elpepisoc_8/Tes)

Bueno, ahora entramos es su teoría conspirativa, porque hasta ahora son datos que cualquiera que tenga un poco de capacidad o interés los podría conectar con un tipo de entretenimiento más basado a la fase terminal de capitalismo chatarra y el espíritu deprimente que envuelve hoy económica y socialmente a los EEUU y Europa.

Dice que “se simulará” un desembarco extraterrestre en distintas partes, y que se difundirá oficialmente que los “extras” tendrían la capacidad de convertir en “zombies” a una gran parte de los humanos.

Y que esos humanos deberán ser “confinados” para su seguridad y la de los demás no contaminados.

El Terror Final.

Cuando leí lo de “guiquiliqui -extraterrestres”, dije ah bueno, ta, aunque sea tremendo bolazo, yo lo escribo…

Así que, “¡Cuidadito con quien habla! ¿Eh? Hágale caso a Stephen…”

CAPITALISMO MÍSTICO

20 julio 2010

“Cuando digo “Capitalismo”, quiero decir Capitalismo completo, puro, incontrolado, no regulado, laissez-faire. Una completa separación del Estado y de la economía del mismo modo y por las mismas razones por las que existe separación entre el Estado y la Iglesia”. (Ayn Rand)

Esta tremenda frase proviene de una escritora ruso-norteamericana que es muy respetada, casi adorada, por el pensamiento “liberal” moderno del tipo intelectual.

Esa “intelectualidad” de derecha (en el sentido que derecha significa respeto total e irrestricto por la propiedad privada y la acumulación de dinero), suele creer al pie de la letra estas ideas dogmáticas, sin pensar muy profundamente qué significan.

El peor modo de tratar de demostrar la falsedad absoluta que encierra El Capitalismo como sistema de vida, es poner sobre la mesa terminología del tipo “relaciones de producción o “términos de intercambio”; los derechistas-liberales, huelen la mierda como escarabajos estercoleros, y saben reconocer los eufemismos a kilómetros de distancia. Viven de propagar falacias.

Por ende, digamos que no pretendemos demostrar nada más que lo que se desprende llana y lógicamente de esas ideas.

Hay una frase de Buda, que me parece bien al caso: “No creas en algo por el simple hecho de que muchos lo crean o finjan creerlo; créelo después de someterlo a la razón y a la voz de la conciencia”.

Vuelvo a la frase de Ayncita Rand: “Capitalismo puro e incontrolado”.

Imaginen que la casa Ferrari dijera que sus autos serían perfectos si no tuvieran frenos.

El problema es que hay “intelectuales” que dan por supuesto, como axiomas, que ciertas creencias son verdades. Sencillamente porque son educados por el  sistema cuyas premisas son precisamente esas.

El Estado, no es sino una manifestación del Poder, y es un instrumento de la clase social o la elite que lo controla. Gestiona un reparto en el cual salen beneficiados unos en detrimento de otros. El asunto es que a veces esa elite no está alineada con un grupo más poderoso a largo plazo: los que mantienen y controlan a los pensadores-comunicadores.

Cuando los que tienen riquezas ven sus ganancias disminuidas, se empiezan a mover las ruedas del pensamiento y la comunicación masiva. Para eso ponen dinero en las universidades, en los medios de comunicación, en las artes. Así aparecen “nuevas ideas” o se reciclan viejas (el “neoliberalismo” es un claro ejemplo).

El asunto que preocupa a los pensadores liberales a sueldo, desde los tiempos de Adam Smith, es tratar de separar la economía de la política o la ética, y convertirla en una manifestación de la realidad diferente, una entidad de otra naturaleza, un dios que se rige por leyes que no son humanas.

Por eso predican que las personas no deben entrometerse en los asuntos del Mercado. Nadie, ni el estado (como representante de la clase dirigente), ni la religión (y su ética-moral). De lo contrario, las consecuencias serán terribles, una maldición nos envolverá con mil plagas.

Eso está claramente expresado en la frase de cabecera de esta nota, “por las mismas razones que existe separación entre el Estado y la Iglesia”. Esta analogía vincula el tema del dinero a un asunto místico. Y lleva dentro la semilla del ideario fascistoide: algo “puro” tiene que ser necesariamente “bueno”. Aunque sea “pura mierda”.

Y la postura es llevada a la superchería o “fantaciencia”, por gurús tipo Milton Friedman, que hablan de “una mano invisible” que rige los mercados. ¿“La mano de Dios”?

Es ridículo, pero mucha gente lo toma en serio.

Tiene que haber una explicación los suficientemente irreal para que usted no se entrometa en estos asuntos, porque tiene que haber una explicación para que usted se aguante siendo pobre, mientras ve que otros son ricos. Y si esos ricos no son ni más inteligentes que usted, ni más lindos que usted, ni más trabajadores que usted… son ricos por la gracia de Dios.

Dios Capital, en este caso. La cara fea de la deidad.

La que hace que los niños africanos tengan una panza “así de grande”, y que Paris Hilton tire canapés de caviar por la ventana para ver si caen del derecho o del revés.

No crea que no me pregunto sobre la otra cara de la moneda: el socialismo.

El problema con el Socialismo, es que nació fascinado por el Capitalismo. Anhela tener toda esa riqueza, para repartirla.

Dice un pensador argentino, (con el cual concuerdo siempre en el análisis del capitalismo pero no en las soluciones al mismo), Eduardo Sartelli, que el socialismo es la sociedad de la abundancia, y no del trabajo. Que solamente en la abundancia hay libertad, porque de lo contrario la necesidad termina por hundir cualquier gestionamiento. En parte es verdad y en parte encierra una nueva falacia.

Salvo que cuando dice “abundancia”, se refiera a “tiempo”.

Las personas se mueven dentro del Mercado, con la siguiente lógica: “Como tengo que trabajar todo el día, no tengo tiempo para nada y necesito llegar más rápido al trabajo, y volver rápido a casita para ver a los nenes antes que se duerman, entonces me compro un FIAT. Como no sé de donde cornos sacar la plata, porque no me alcanza ni para pagar a la empleada (que necesito para que me cuide los nenes porque no estoy nunca en casa), trabajo dos horitas extras más… que no me permiten estar tranquilamente con mi pareja, y como el poco tiempo que paso con ella nos pasamos discutiendo sobre las cuentas que no podemos pagar, necesito un terapeuta”.

Y así hasta llegar a la dulce vejez, en donde ya seguro que no nos alcanzará ni para llevar a los nietos a Mc Donalds.

Estamos al servicio de la circulación de la moneda y de las mercancías, y es absurdo, pero suena “natural”. Y suena así porque estamos muy alejados de la ética y el criterio acertado con el cual hay que valorar al dinero. No es Dios, ni el mercado tampoco proviene de otro lugar que no sean nuestras necesidades muchas veces ilegítimas o innecesarias.

Sacrificamos en ese templo mucho más de lo que sospechamos.

No podremos salir de esa lógica, mientras no aprendamos a descubrir cuales son las necesidades realmente “necesarias” para ser felices, y cuales las que son efímeras.

No habrá paraíso mientras tanto. Ni socialista, ni capitalista, ni ecologista.

En breve hablaré del ecologismo, como opio de lo pueblos modernos.

Gracias por su tiempo.

* (“Annuit Coeptus”, significa “Justifica lo iniciado” y “Novus Ordo Seclorum”, “Nuevo Orden de los Siglos”. Amén…)

EVANGELIOS APÓCRIFOS DEL CAPITALISMO: EL HOLOCAUSTO JUDÍO

11 junio 2010

Abra Google y escriba “Money is all that matters” (“El dinero es lo único que importa”).

Tendrá aproximadamente 109.000.000 (ciento nueve millones) de resultados.

Desde que el ser humano se convirtió en “Homo Aureus” (permítanme la licencia científica) el dinero en cualquiera de sus formas, desde la metálica a la simbólica (papel moneda), es el Dios que rige las vidas humanas, hace y deshace imperios, y determina quien vivirá o quien morirá.

Desde hace unos 300 años, vivimos en la era del sistema más increíblemente productivo que ha visto la faz de la tierra (a la cual ha cambiado para siempre): El Capitalismo.

Este, está llevando a la humanidad a un sitio muy difícil de predecir, porque nunca se vio nada igual.

Esta locura colectiva por las ganancias, y a no detenerse jamás frente a sentimentalismos tales como pensar si está bien o mal lo que hacemos, porque “estamos ganando”, está dirigida hacia la eficiencia, para poder producir y producir y producir, con la vista puesta en vender lo que tan eficientemente produjimos.

Como los dilemas morales se diluyen frente al dinero, y la eficiencia se convierte en una especie de acto de fe, tarde o temprano ocurren cosas horribles en el mundo, y algunas de ellas se convierten en emblemáticas de un tipo de esquizofrenia colectiva.

Todos sabemos muy bien qué fue el Holocausto Judío perpetrado por la Alemania Nazi. Aunque haya gente muy enferma que niega su existencia, la mayoría de los seres racionales no dudamos que eso sucedió, y que millones de personas, en su gran mayoría de origen judeo-europeo, fueron masacradas en la forma más espantosa por una ideología malsana.

Ahora, la causa razonable de por qué esto sucedió, es más bien esquiva.

Si usted busca por ejemplo en Wikipedia, eluden una explicación directa, de una forma bastante sospechosa.

Los films que vemos, se concentran en contarnos el lado humano, la atrocidad y el miedo que se vivía en esa sociedad militarizada, pero salvo honrosas excepciones, como por ejemplo “La caída de los dioses” de L. Visconti, apenas se analiza un hecho que cuando se observa con atención, resulta evidente.

Alemania termina de unificarse a fines de 1880, y se perfila como potencia industrial a gran escala. Tiene una alta burguesía sumamente arrogante y agresiva (recién llegada al mundo del gran dinero que se estaba forjando), que ha apostado todo al desarrollo de la industria alemana, con una floreciente comunidad científica e intelectual. Están listos para conquistar el mundo (y hacerse muy, muy ricos).

Pero para ese momento, Inglaterra ya estaba afianzada desde hacía 100 años como patrón indiscutible del mundo, dominando los territorios productores de materias primas y los mercados. Francia y EEUU venían en segunda fila, con diferentes suertes. Ya no cabía otra potencia mundial a gran escala.

Alemania no tiene más remedio que hacer la guerra a Inglaterra, o conformarse con la migajas del colonialismo europeo: África. Allí hay materias primas, pero no mercados, y lo que la industria alemana necesita son personas que compren un automóvil, no que anden en taparrabos.

Así que esa belicosa burguesía alemana empieza una política de intimidación a los ingleses, a través de una descabellada campaña de patriotismo que culmina muy mal, con la derrota en la I Guerra Mundial, y tras el Tratado de Versalles, con la carga de pagar todos los gastos de la guerra.

Alemania queda con su capacidad productiva intacta, pero arruinada y sin mercados.

En medio de la hiperinflación (un dólar que valía 36 marcos, salta a 150 millones de marcos en un año) y el caos económico, se empiezan a hacer populares las creencias en los mitos germánicos de un grupo de individuos, que tras meter esas leyendas en una licuadora con el cristianismo, mitos persas e hindúes y un par de óperas de Wagner, se convierten en una ideología pangermana.

Esa gente, cree también que la culpa de todo la tienen los judíos, cosa no muy casual.

Los judíos tenían en Europa una tradición de ser perseguidos, aparentemente por absurdas causas religiosas o ignorancia lisa y llana de sus costumbres, pero en realidad porque se dedicaban al comercio y eran bastante prósperos (merecidamente, porque eran trabajadores, inteligentes y solidarios entre ellos). La vieja codicia y envidia llevó a muchos cristianos a unirse a Pogroms, saqueos, y cosas ciertamente horribles como la hoguera o la conversión forzada.

En Alemania, sin embargo, estaban bastante integrados a la sociedad, y sin duda eran los más prósperos de los judíos europeos.

Pues bien, Alemania está arruinada, la capacidad de producir sigue allí, millones de desempleados sin trabajo, los industriales sin mercados… era muy grande la tentación.

Esta frase empieza a explicar lo que sucedió: “Nosotros necesitábamos ser dirigidos por una mano fuerte y dura. Esta era la mano de Hitler. Nos sentíamos satisfechos de los resultados que obtuvimos bajo su caudillaje, y lo apoyábamos desde el principio. Pasase lo que pasase. Y pasó”.

(Esto lo dijo el industrial Alfred Krupp en el proceso de Nuremberg, acusado de crímenes contra la humanidad. La enorme fortuna que cosechó desde la llegada de Hitler fue confiscada, hasta fines de los ’50, en que el primer ministro alemán Konrad Adenauer le devolvió los bienes…).

Y no fue el único Gran Burgués que estaba “hasta las manos”. Krupp era el símbolo de la complicidad entre el gran capital y el fascismo alemán, pero hubo otros: IG-Farben, Flick, Thyssen, AEG, Siemens, Haniel, Banco Alemán, Banco de Dresde, Banco de Comercio… entre los más notorios.

¿Es lógico suponer que estos grandes industriales creían en las ideas (muy misceláneas; hasta de arte moderno opinaba) que propalaba Hitler en “Mein Kampf”?

Es cierto que el anticomunismo era en parte útil, pero a cualquiera que le interese la historia puede ver que tras la sangrienta represión de la revuelta espartaquista a fines de la I Guerra Mundial, la revolución socialista no representaba un peligro en Alemania.

Pregunta: ¿cómo se pudo llevar adelante “el milagro” económico de la Alemania nazi, con la tesorería exhausta, la industria paralizada, la población sin poder de compra, con los mercados del mundo entero totalmente deprimidos?

Respuesta: saqueando a la próspera clase burguesa judía.

Y lo hicieron con la típica eficiencia germana, que tanto admiran los ejecutivos.

El Holocausto, al fin de cuentas, fue un acto de piratería salvaje, un pillaje sin cuartel, que se utilizó como base para levantar la industria civil y militar de Alemania, y que la historia occidental moderna ha hecho pasar como “odio racial”.

Lo tratan de disimular, porque la lección histórica que se desprende es que nadie está a salvo de las ruedas del capitalismo salvaje, cuando se ponen en movimiento. Fueron capaces de exterminar a 6 millones de judíos, los cuales se sabe que tenían influencias y dinero, si bien no debían ser tan poderosos como cree la leyenda negra que se les atribuye: de otro modo no hubiesen perecido muertos de hambre y exterminados como una plaga.

En Occidente, se vio al principio con ojos benevolentes el ascenso de Adolf y sus compinches. Era un poco “excéntrico”, pero las clases altas de Inglaterra lo admiraban por su firme posición ante el comunismo.

Lo que no querían ver, era que en realidad lo que buscaba la Alta Burguesía alemana (aliada al siempre vivo militarismo feudal prusiano), era la revancha de la guerra que habían perdido en 1918. Por eso, cuando las fuerzas armadas alemanas atacan, primero lo hacen al objetivo principal: Europa occidental. Lo que necesita su país, son mercados. Liquidar la primacía de Inglaterra en el mundo.

Si el enemigo era el Comunismo, ¿porqué pactaron con Stalin? ¿Porqué no atacaron primero la URSS, en dónde su destino manifiesto (“Lebensraum”) les iba a dar todo el espacio territorial y las masas esclavas que proclamaban necesitar?

Toda esa cháchara de ideología, razas superiores, etc, no era más que una máscara para ocultar la realidad más prosaica: iban detrás del Gran Dinero, el Mundo como mercado total. La burguesía alemana se jugó el todo por el todo, porque sabían que no iba a haber una tercera oportunidad, y estaban dispuestos a quebrar todas las reglas humanas con tal de tener enormes ganancias.

Visto el bestialismo del que era capaz esa clase de Capitalistas, uno no tiene más que agradecer que hayan sido derrotados.

Aunque ahora sufrimos una clase de dominio social que espanta, un Capitalismo Hipócrita. Se hacen los buenos, pero su verdadera cara, es la de Hitler. Y el sistema al que nos quieren llevar a vivir, es fascista.

Y lo voy a demostrar, si me lo permiten.

Gracias, y hasta la próxima.