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QUIEN ES CHAZZ

16 agosto 2010

Vine a Praga a fundar una ciudad
una noche a las diez de la mañana
subiendo a Mala Strana
quemando tu bandera
en la frontera de tu soledad

Joaquín Sabina – Cristales de Bohemia (Vinagre y Rosas)


Hola.

Mi nombre es Sr. X, y soy un hombre de 1.87 m, que pesa 85 kg.

Hago trampas a la cartas, fumo abajo del agua, y he tenido más mujeres que desayunos calientes.

Cuando era niño, vivía en una casa enorme de la calle Timbó, e iba a la Escuela Brasil.

En 1975 tuvimos que ir al exilio, escapando de la guerra y la persecución que se vivía en Uruguay en ese entonces.

Fuimos a dar a Buenos Aires, al hotel “Palermo”. Alquilamos dos suites increíbles, con techos decorados y baños de mármol.

Enfrente, había un cartel gigante que decía “Zumuvá Frescura”, que tenía un hombre surfeando en una ola.

Por esa esquina, Avenida Santa Fe y Godoy Cruz  (Estación Pacífico), doblaban hacia Campo de Mayo los Ford Falcon verdes, con tipos apuntando sus metralletas hacia fuera de las ventanillas. Los vi decenas de veces.

Mi padre tenía un restaurante en Palermo, y luego tuvo otro más; trabajaba todo el día, y mi madre se convirtió por esos días en una zombie. Los hombres se daban vuelta a mirarla, pese a que tenía a 50 años. Era muy “linda”.

Mi medio hermano mayor, había recibido una gran herencia justo antes de irnos y se asoció con mi padre, mientras mi otro hermano vivía aún en Montevideo, cómodamente instalado en la Colonia Suárez para menores infractores. Tuvo la mala idea de tratar de cambiar el mundo tirando cócteles Molotov, y terminó siendo torturado en un cuartel. Se salvó, porque era menor. Tiene “preciosos” recuerdos de esa época.

Yo no tenía el pase de la escuela, porque nos fuimos de la noche a la mañana, pero lograron anotarme de colado en el Colegio Rafael Herrera Vega. Mi viejo tenía contactos (era un poeta conocido en los ’60 – ‘70) y habló con Victoria Ocampo, y ella movió su dedo meñique y me aceptaron en esa escuela ubicada en Cnel. Díaz y Las Heras, junto a la facultad de Medicina, Palermo.

A los 12 años un milico argentino sostuvo por una hora una 9 mm apretada contra mi sien izquierda, y al zafar de esa situación, decidí que jamás nunca iba a tener miedo de nada que se me cruzara en el camino. Ese fin de año me emborraché con una botella de champagne robada del restaurante.

En fin.

En 1977, le di el primer beso en la boca a una chica. Se llamaba Soraya (los padres eran iraníes). El mágico momento que descubres el misterio del ser complementario.

Ese día, nació “Chazz”.

Pero demoró unos cuantos años en abrirse paso por los corredores de mi mente.

En junio de 2008, me fui a vivir con una chica mucho menor que yo (26 años), tras decenas de parejas, un matrimonio que terminó en divorcio tras siete años de mala suerte, y dos preciosos hijos (una chica y un varón).

Mi ex novia, trabaja (aún) en Montevideo Comm, y realmente mide un metro ochenta y cinco.

Bueno, pasaba yo por un período de inactividad (en juicio millonario contra mi ex empleador-explotador y por ende en seguro de paro, fumando marihuana y pensando en mi madre que se había suicidado un par de meses antes…) y recorriendo los lugares de Internet, terminé por recalar en el portal de mi pareja, para mantenerme en contacto con lo que hacía y todas esas cosas.

Empecé a escribir comentarios,  para matar el tiempo, y con ella notamos una cosa: como escribía sin faltas de ortografía, jamás insultaba a nadie (con palabras groseras, porque hablar insultante y sutilmente siempre fue mi fuerte), proponía ciertos temas y hablaba siempre sobre la libertad, de inmediato me identificaban como “mujer”.

Y allí se empezó a consolidar una persona paralela en mi mente.

Debo aclarar una cosa: me encantan las mujeres, pero no quisiera ser una de ellas ni por broma. Ni parecerme a ellas, es muy jodida en general la vida de las mujeres. Laburan como bestias, los tipos en general las maltratan y las engañan creyendo que son estúpidas, en los empleos ganan menos que los hombres por hacer el mismo trabajo (y por lo general, lo hacen mejor), etc, etc, etc.

Una nochecita de esos días, le dije que si me proponía, iba a lograr un blog que hablase sobre las mujeres y que en poco tiempo, iba a tener miles de visitas por mes.

Y manos a la obra.

Quería que me escribieran las mujeres que se sentían sometidas, para aconsejarlas (¿un traidor en las filas masculinas?) sobre como resolver los problemas. Por eso la columna – blog – experimento se llamó “Querida Chazz”. El lema era “Escribime que te contesto, mujer oprimida”.

Ninguna me escribió para decirme que se sentía “sometida”. Ja.

Y sin embargo, en dos meses era el blog más popular no auspiciado ni pagado por Montevideo Comm.

Debió ser porque hablaba de cosas que otras personas no hablaban, y porque jamás borraba los comentarios ni siquiera los más insultantes y groseros sobre mi persona.

La idea era la libertad de expresión, en su sentido más amplio.

Por ello mismo, empecé a entrar en conflicto con la jefa de contenidos del portal.

Jamás les interesó la libertad, ni la información veraz, ni brindar un servicio de noticias que sea verdaderamente alternativo (como correspondería a un sitio exclusivamente web), o distinto al de los grandes medios de comunicación.

Es un negocio, y punto.

Bueno, resulta que esa persona (una brillante periodista pero emputecida por el color del dinero y el poder), era nada y nada menos que la jefa de mi pareja, y cuando se enteró quién era yo, puso el grito en el cielo. Literalmente.

Me presionó a través de mi mujer de mil maneras diferentes, y “Chazz” se transformó en una obsesión (con un odio que encuentro tan parecido al amor que me sorprende y por otro lado me alegra, porque quiere decir que aún hay “algo” en ese duro y malvado corazón…), un problema serio para el portal, lo cual es ridículo por la relativa poca importancia que tenía mi personaje dentro de su “negocio”.

El asunto es que cuanto más resistencia encontraba más me parecía ir por el camino correcto hacia uno de los  fines que buscaba: romperle las pelotas a los que controlan la información. Hacerles un poquito difícil la vida, a ver que pasaba.

Bueno, tuve la idea de bajar la presión sobre mi novia, mudándome a blogspot.com, y la cosa funcionó por un tiempo. Más o menos 7.000 visitas por mes, es decir que estaba cerca de un blog comercial (el límite es 10.000 visitas). Hasta mis hijos (12 y 10 años) la leían, y participaban dando ideas.

Allí escribí cosas que me gustaron muchísimo, y me ilusionaba leer las cosas que me contestaban los lectores.

Aunque yo venía de trabajar en medios de comunicación  y agencias de publicidad  (entre otras cosas como guionista), el ejercicio del periodismo en contacto real con la gente es muy difícil. Así que aquel “queridachazz” –con una docena de enlaces a video propios, críticas de arte y cine, cuentos, noticias, humor, etc, fue un delirio que terminó a las puteadas con una de las pocas mujeres que comentaban (Mariana, en serio, te quiero pila), quizás debido a la crudeza y falta de sensibilidad verdaderamente femenina con la que trataba los temas feministas.

Llegué a escribir que las mujeres que comulgaban con el mundo de los hombres “eran unas perras traicioneras”.

Bueno, lean “Frankenstein” de Mary Shelley, y entenderán que con las mejores intenciones se puede crear un ser complicado, y muy probablemente rechazado.

Quienes piensen que mis intenciones de atravesar las barreras culturales, y tratar de escribir y sentir como una mujer siendo un hombre, eran perversas, tienen razón.

Una definición de “perverso”, es “que corrompe las costumbres o el orden y estado habitual de las cosas”, según el diccionario Wordreference.

Rompí un montón de reglas haciendo esta “tarea”.

Hice muchos amigos/as, realizando esta “tarea”.

Desperté la mente de muchos/as, descubriendo esta “tarea”.

Perdí a mi pareja, llevando adelante esta “tarea”.

Así es la vida.

No me arrepiento de esto.

Creo hasta la última palabra que he escrito.

Esta sociedad apesta, y la única manera de entender el mal que nos está haciendo, es mirándola de cerca con otros ojos, porque los que tenemos desde que nos criaron como hombre, mujer o lo que sea (homo o heterosexual, no importa), nos engañan, hermanos y hermanas.

No somos felices, porque nos están robando la alegría cada día.

Y no lo podemos permitir.

Les mando muchísimos saludos, y sean personas de bien. El mundo los necesita!

(Esto va para el Sr. Periodista Gerardo Sotelo: usted divulgó mi identidad sexual a través de su blog “Cybertario” en Mcomm, por datos que su esposa María Noel Domínguez (jefa de ese portal) le confió. Usted rompió con la confidencialidad que aseguran en el contrato al hacerse usuario. Y lo hizo con el fin de desprestigiar mis comentarios o ideas.

Eso es muy poco ético, Sr. Periodista, y puede tener consecuencias graves sobre la confianza de los usuarios en el medio Montevideo Portal.

Pero lo peor, lo peor de lo peor, es que trató de desacreditar a alguien diciendo que “en realidad no es mujer, es un hombre”. Eso es sexismo de la peor especie, es el colmo de la mentalidad retrógrada y chauvinista.

La veracidad de lo que dices no tiene nada que ver con ser hombre o ser mujer, Sr. Sotelo).

Empecé con Sabina, y termino con Sabina:

CALLE MELANCOLÍA

Me busqué, te perdí
derrapé, malviví
todo es tan extraño.

Conspiré contra el sol
enviudé de farol
como pasan los años

Fui cuesta abajo
sabiendo que llorar
era un atajo hacia el mar.

Se estrelló nuestro avión
¿quién mató al capitán?
lo hizo la tripulación.

Corazón de Jesús,
tan marrón, tan feeling blue,
Puerto de Santa María.

Tuve un plan, escapé,
¿dónde vive? Dijo el juez,
yo que sé, señoría.

Fui cuesta abajo
sabiendo que llorar
no es un atajo hacia el mar.

Rayas en el cristal,
libertad condicional,
calle melancolía.

http://www.youtube.com/watch?v=c47QDsFAn94

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